Los usos de las motos y la seguridad

Si tienes una moto sabes lo que significa la pasión por la velocidad, el ocio y la estabilidad sobre la carretera. El hecho de ser motorista no implica no considerar las normas básicas de seguridad vial. Muchos de mis compañeros realizan auténtica barbaridades cada vez que se suben. No obstante, para mí no son un ejemplo, ni muchísimo menos.

Tenemos que hablar acerca de las verdaderas razones por las que una persona coge la moto:

Por trabajo: Muchas tareas y labores del día a día implican trabajar sobre un asiento de moto. Es el caso de repartidores, pizzeros, mensajeros, carteros, etc. Probablemente, estos no lo tengan dentro de sus preferencias, o quizás sí. Lo que está claro que en estos casos la responsabilidad se incrementa sustancialmente.

Ya no solo eres responsable de tu seguridad y de la de los demás. Ahora,  también tienes que cuidar por aquello que portas: comida, documentos, cartas, paquetes, etc. Una caída en moto puede provocar muchas consecuencias, y no sólo a nivel físico. Aquí la prudencia en la conducción es mucho más que un requisito.

Por ocio: Hay compañeros de los clubes de moteros que sólo cogen la moto los fines de semana, los festivos o las vacaciones. Para ello aprovechan los días soleados, sin mucho frío ni mucho calor. Les gusta recorrerse la comarca, ya sea solos o en grupo.

Por estilo de vida: La mayoría de mis compañeros -entre los que me incluyo- la tenemos dentro de nuestra forma de desenvolvernos en el día a día. Así, yo no tengo coche. Tampoco es que lo necesite. En la ciudad en que vivo llego antes al trabajo en moto que en coche o trasporte público. Sólo a la hora de aparcar ya todo son ventajas.

Por otra parte, me encanta presumir de ella. Se trata de una Vespa rosa. Os encandilaría sólo con verla. En ella, la vida se ve de otra manera. No obstante, cuando se tiene una moto hay que extremar ciertas precauciones, ya que la carrocería soy yo misma.

Hace no mucho una amiga tuvo un accidente con su moto. Menos mal que no le pasó nada a ella, porque la moto quedó para la basura. Menos mal que encontramos en Internet una buena guía de desguaces de motos. Pronto, consiguió contactar con uno de confianza. Ellos se ocuparon de todo. Ahora, mi amiga ve la vida de otra manera. Lástima que para aprender haya que perder.

 

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