Dar nueva vida a un coche antiguo

Nos encanta contar historias de superación, en que las ilusiones y los buenos objetivos triunfan. No obstante, el camino para llegar al fin que se persigue no siempre es fácil. Vamos a ver cómo en este caso la solución vino de la mano de lo que menos se esperaba; aquello que parecía que ya no servía. Os hablamos de las piezas de desguace. Allá va su historia.

Jacobo es un joven de 35 años que se dedica, como toda su familia a actividades agrícolas. Su verdadera pasión ha sido siempre el motor. Ocupa la mayor parte de sus escasas horas en un gran garaje próximo a su casa, donde le gusta hacer todo tipo de  pruebas mecánicas.

Lógicamente, sus amigos siempre han aprovechado esta afición de Jacobo para pequeños arreglos mecánicos a precio sin competencia, o como dirían por la zona “a precio de amigo”.

Desde hace unas semanas, tiene un empeño especial. En el centro de su garaje, ha tomado protagonismo un simpático Seat 600, que él ha rescatado del garaje familiar de sus tíos maternos. Este era mucho más que un capricho, era todo un recuerdo y un objeto de colección con gran valor sentimental.

En los próximos meses, sus tíos celebran sus bodas de oro y Jacobo está acondicionando el coche para que sirva  de realce del acontecimiento. El trabajo con el vehículo no se trata simplemente de ponerlo en funcionamiento, que ya sería bastante. Se trata de  dejarlo mucho mejor que en su primer día en la carretera. Es decir, un tuneo completo, total, que haga sonreír a quien lo vea. Y es que Jacobo quería hacer compatible un diseño antiguo y el lujo actual más innovador.

Él cuenta con la ayuda de los desguaces de coches online para disponer de las piezas propias de este modelo. En esto, consigue encontrar los elementos más adaptables para un posterior embellecimiento.

Así mismo, consigue elementos de vehículos con más prestancia pero “injertables” en la maravilla tecnológica de los años 60 del siglo pasado.  Está quedando muy bien. Seguro que será el regalo más trabajado, más original y más sorprendente.

Lo mejor de una afición vivida con pasión es que en ella podemos dejar lo mejor de nosotros mismos sin contar las horas. Jacobo lo ha conseguido para el día tan especial que van a vivir sus tíos con toda la familia. Una muestra más de que los buenos objetivos traen finales felices.

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